Es indudable que el control es hoy por hoy la principal función que debe desplegar el Poder Legislativo, dentro de una esquema fundado en la división de los poderes del Estado y cristalizado mediante mecanismos que tienden a asegurar un verdadero equilibrio entre ellos, armonizando las relaciones de poder y permitiendo que puedan cumplirse los fines estatales dentro de un marco de absoluta gobernabilidad.