Las tareas que incumben y ejercen los profesionales (médicos, abogados, ingenieros, etc.), son principalmente de índole privada, en cuanto se formalizan y manifiestan entre aquellos y sus clientes mediante la prestación de servicios técnicos, bajo la responsabilidad de un título universitario. Sin embargo, por su naturaleza esos servicios abarcan en potencia, a la generalidad de la población, que no está exenta de usarlos o necesitarlos (cuestiones de salud, vivienda, patrimoniales, de familia, etc.), de manera tal, que, en gran medida, aquellos exceden el marco originario de la prestación privada y caen en el campo del servicio social.